La Universidad de Aberdeen entrevistó a 2,000 mujeres embarazadas acerca de sus hábitos alimenticios durante su embarazo. Después, siguió a sus hijos durante 5 años analizando los estados de salud.
Encontraron que aquellas mujeres que comían 4 o más manzanas por semana, tenían 50% menos probabilidades de tener un hijo con asma, en comparación a aquellas que consumían una o menos.